e suis la Vie… Je suis le Son et la Lumière…


Je suis la Chair des Hommes…


Je suis la substance sacro-sainte qui sert


La pensée d'où l'Art, l'Amour qui console…

 

(Soy la Vida… Soy el Sonido y la Luz…
Soy la Carne de los hombres…
Soy la substancia sacrosanta que asiste
al pensamiento donde nace el Arte, el Amor que consuela…)

Apollinaire

 


Carlos Jurado o la constancia de la luz

 

1.

a luz tiene muy variados idiomas. Por su constancia hizo al hombre, su evolución y sus secretos más triviales. Por su velocidad la luz sabe del pensamiento y de las

gramáticas que desean interpretarla. La luz tiene el lenguaje del misterio, el dialecto del aroma, la variante del erotismo.

La luz es un símbolo diminuto en las ecuaciones del hombre. La luz es esencia de la vida en complejos sistemas de nervio, neurona y deseo. La luz es polirrítmica, polifónica, y

sensual. La luz es lo que quiere ser, a veces materia, cuando está de mal humor, onda transforma su estancia ante nosotros.

La luz nace, siempre, hacia lo que llamamos con mucha facilidad, infinito, y no tenemos idea alguna de ese concepto que exclusivamente pertenece al idioma más puro de la luz y a sus

rincones más iluminados de este planeta u orden estelar llamado cosmos. La luz disuelve sus humores históricos y forma colores, así nos permite ver apenas una millonésima parte de

su cuerpo eternamente joven e inquieto. La luz es nuestra vida chocando con la materia que somos por los primeros cuadros que el cosmos pintó para deleitarse en los andamios del

espacio. La luz es el terror, la furia, la gracia, la energía, el eterno movimiento que produjo descubrirse asimisma cuando la razón asistió, por primera ocasión el perfume de la

desgracia entre los hombres. La luz es lo que quiere ser, cuando está de buenas es grácil nota encabalgada en sonidos precisos de donde nace la música para acompañar el tedio, las

batallas o el amor entre los hombres. La luz tiene sexo y apellido. La luz es hembra que no necesita de macho. La luz es la Madre dadora del todo: no nos parió, no nos contuvo en

algún vientre estelar: es tan libre de si misma que nos formó por que sí, dándonos la biología en el pensamiento, el arrebato en la pasión, y las cualidades del arte. El arte es el trabajo

de la luz en la geometría que nos forma al momento en que el artista capta ese trabajo. La luz instaló en sus recorridos por donde pasó, por donde pasa, por donde está pasando, la

magia de sus volúmenes, la volubilidad de sus visiones, la idea de sí misma para reaparecer en los sueños nuestros, en el talento del artista donde desprende sus iluminadas ilusiones, y

por las que crea e imita el sueño de la luz. La luz nos dio en la magia la forma de sernos. La luz puso en su composición de materia y onda la estructura de la duda para que le hombre

tratara de hacerse a imagen y semejanza de la luz.

 

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